Es hora de reconstruir la educación : el arte de lo imposible

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Es hora de reconstruir la educación : el arte de lo imposible
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ES HORA DE RECONSTRUIR
LA EDUCACION: EL ARTE DE
LO IMPOSIBLE
El 17 de julio me desperté tarde,
contenta porque era Lunes y no tenia
que trabajar; habían comenzado las
vacaciones de invierno, así que pre­
paré el mate, encendí el televisor, sin
volumen para ir despertándome des­
pacio... Im ág en es... Im ágenes
extrañas. Imágenes terribles... ¿Pelí­
cula de terror? ¿Documental? ¿Berlín?
¿Sarajevo? ¡NO! ¿Argentina? ¿Pero
cómo? ¿Por qué?.
Subí el volumen: Pesadilla.
Horror. Desolación. Espanto. Miedo.
Vergüenza: Desesperanza...
¿Qué pasó? ¿Qué hicieron? No,
¿qué hicimos? ¿qué estamos hacien­
do? ¿Quiénes fueron? No, ¿quienes
fuimos?, ¿quiénes somos?.

“ Yo pienso que el atentado a la
A.M.l.A. estuvo mal porque murie­
ron muchos argentinos, si hubieran
sido judíos nada más no me impor­
taría.^

(textual, resultado de una en­
cuesta)
Y fue como miramos al espejo,
a ese espejo que nos refleja como
somos y no como queremos ser, pero
yo no me animo a contemplarme. Tal
vez si usted me da la mano...
¿Sabe lo que pasa? La imagen
no es muy clara: todavía hay humo y
polvo, además, estoy llorando. Pero
lo que alcanzpo a ver es triste y gro­
tesco. Claro, este espejo no acepta
sobornos ni e sp ecu lacio n es ni
encantamientos. No hay posibilidad
de huida. Es de verdad. Es cierto.
Somos lo que somos.
“A mí, sinceramente no me
importa porque en este país pasa de
todo y nadie hace nada y van a seguir
pasando cosas. Me da lástima porque
murieron algunos argentinos que no
teman nada que ver. Aparte, estuvie­
ron día y noche diciendo lo mismo, no
se podía ni mirar una novela.”
Y no entendemos nada, esta­
mos confundidos, lo que usted quiera,
pero, por favor, no me suelte la mano,
no cerremos los ojos...
En este espejo en el que me
estoy mirando hay un judío, un mu­
sulmán, un negro un bosquimano, un
hombre, una mujer que no compren­
do, que no habla mi idioma, que tiene

“Mueran los judíos.
Mueran los homosexuales.
Mueran los negros”
Mueran todos los que no
son argentinos y machos.
Pero argentinos de Argenti­
na, de esta tierra abierta y
generosa que siempre
brindó las mismas oportuni­
dades a todos. Por eso estoy
tan orgulloso de ser argenti­
no y soy tan “nacionalista”.
(Muchos demasiados...)

,

otros preceptos..., entonces, ¿porqué
estoy nú raudo sus ojos en este espejo
donde enfrenté los míos?
“Fue una injusticia pero yo no
tengo nada que ver.1’
Dice el Diccionario que la pala­
bra raza significa origen o linaje y
también significa grieta o hendedura,
“Aprendamos palabras de la vida”,
como dijo Silvio Rodríguez. A propó­
sito de raza y de vida, usted, ¿a qué
raza pertenece? Yo pertenezco a la
raza humana. Una vez leí que ningún
ser humano es una isla, por eso “no
preguntes por quién doblan las cam­
panas. Las campanas están doblando
por ti”.
“Yo pienso que lo que ocurrió
fue una injusticia pero a mí no me loca
tanto porque no me interesa mucho lo
que pasa hiera de mí”.
Algo se derrumba. Adentro. Y
es hora de reconstruir. No podemos
eludir la responsabilidad tan fácil­
mente como lo hizo el presidente de la
Repúbl ica. que antes de capturar a los
culpables los amenazó con la pena de
muerte. El presidente ha expresado
en demasiadas ocasiones que la polí­
tica es el arte de lo posible. Tal vez la
Educación sea el arte de lo imposible,
¡pero tenemos que intentarlo!.
Debemos inculcar la toleran­
cia, aprendery Lransmilirel principio
de la no violencia, escribir en todos
los pizarrones del mundo: “NO HAY
RAZONES PARA ODIAR”, escri­
birlo con lizas de todos los colores que

Presencia - 8

los colores no sean signos que separany dividen sino dones que provienen
de un mismo sol.
Tenemos toda la vida por delan­
te para realizar esta tarea.
“Me parece que el atentado fue
producido para crear la Súper Secre­
taria de Seguridad:”
Nuestro compromiso es enor­
me, pero no olvidemos que la Justicia,
la Salud, la Seguridad y la Educación
son responsabilidad del estado.
¿Cuánto tiempo tendremos que espe­
rar para que el Gobierno asuma sus
responsabilidades? ¿Cuándo nos brindará los m edios necesarios,
imprescindibles para construir una
sociedad pensante, adonde la violen­
cia se derrumbe a sí misma y la
Educación pueda rescatara la huma­
nidad de los escombros.
“Mi opinión es que nadie tiene
derecho, por ningún motivo, a quitar
la vida”.
Aprender a vivir es difícil,
¡Cuánto más difícil es enseñar a vi­
vir!.
Los seres humanos que con to­
das nuestras grandezas y miserias
asumimos el compromiso de educar,
abrimos la mente y el corazón no sólo
al conocimiento sino también a la
esperanza de que la humanidad pue­
da crear y construir un' mundo más
humano. Y aunque nuestra tarea no
sea valorada y aunque muchas veces
cometamos errores, sentí mos que cada
día es el comienzo de ese camino
largo, interminable..., que no consis­
te ún icam en te en “ i mpar t i r
conocimientos”, la Educación es abrir
las puertas transparentes y escribir en
los pizarrones invisibles de la imagi­
nación y el sentimiento, es la elección
de vivir sin escapar de la verdad pero
sin renunciar a la ilusión.
La ilusión de que el niño apren­
da los números y los vocales para
sumarse a la Humanidad, integrarse
en su conjunto y descubrirse en la
“A” de la palabra amor, yendo al
encuentro de la vida como un ser
humano que tiende su mano a lodos
los seres humanos del mundo.

María Gabriela Caminos