Marcha Federal : escuchado y leído

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Marcha Federal : escuchado y leído
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MARCHA FEDERAL:
ESCUCHADO Y LEIDOsegundad, ustedes también
“Yo que soy un bultito,
voy a demostrar que puedo
sacar la cabeza y hacer lo
que quiera, no lo que ellos
mandan Por eso quise es­
tar acá” (PATRICIA, 16
años junto a un grupo de
compañeras de la Normal 9
de Capital Federal).
“Yo soy del Mitre (tam­
bién de Capital Federal).
Están apretando al pueblo.
Ahora todo es privado y de
última el país ya no es el
país. Estamos casi igual que
Brasil donde los ricos son
super ricos y los pobres
nada”. Patricia, 16 años.
Estas mismas chicas
participaron hace dos años,
a los 14, de la defensa de la
Escuela Pública
*... Con todo lo que
dijo el gobierno, yo tenía
miedo, pero esta mañana
hablando con mi marido
nos dimos cuenta que no
podíamos decirle que no
vengan. Nosotros siempre
participamos y ellos ma­
maron eso. Entonces hay

que acompañarlos” Diana
y Cecilia - dos madres
encolumnadas detrás de la
pancarta del Nacional
Avellaneda y agregaron:
“Nos conocemos desde
hace 14 años, desde que
nuestras hijas iban al jar­
dín maternal. Desde enton­
ces nos reencontramos en
todas las marchas y reno­
vamos la eterna adolescen­
te que llevamos dentro...”.
“Acá el parque de trac­
tores tiene más de 15 años

de antigüedad. Para estar
al día tecnológicamente hay
que comprar un tractor de
120 caballos, 30 mil dóla­
res...” ¿cuantos años de
producción suya necesita
para comprarlo...? -¡Ahjhh,
no!! Ciento cincuenta
años”, m. Ferrandiz (hijo)
en diálogo con un periodis­
ta de Página 12).
Frases ingeniosas:
“Trabajadores de la

La columna de AGMER sólo llegó hasta la entrada de la plaza

Presencia -13

sufren el plan de ajuste,
súmense a la marcha... (es­
cuchado desde un megáfo­
no en uno de los coles que
transportaba a la columna
de entrerrianos.
“Efredina, efredina... la
casa Rosada está llena de
cocaína!! (Una de las con­
signas escuchadas en la pla­
za)
“Lo veo a Naldo
Brunelli (diputado, dirigen­
te metalúrgico) y lloro, dice
Hernán Amoedo, cuentaprcpista de Ramallo, exSOMISA, que no tiene ra­
zones para volver a Laguna
Paiva también ex-talleres
ferroviarios.
“La idea era que yo iba
a morir aquí, que me iban a
enterrar al lado del naranjo
que planté, cerca de la cha­
cra. Usted no sabe lo que es
el apego a la tierra, y menos
sabe que cuando a uno le
sacan la tienra de abajo de
los
pies” .
(Manuel
Ferrandiz, productor agro­
pecuario con 63 hectáreas
de campo.)