¿Comunicación o manipulación?

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¿Comunicación o manipulación?
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¿COMUNICACION O MANIPULACION?
La desnaturalización, pérdida de'valor, evolución de los sentidos de los
conceptos, unidos al auge de nueva
tecnología nos condujo a una confu­
sión o falsa interpretación del hecho
comunicativo.
Hoy, es común escuchar que informa­
ción y comunicación significan lo
mismo. La gravedad de esta concep­
ción reside en que, en consecuencia,
se producen como “comunicación”
mensajes que tienden a la informa­
ción o al control social. Así se
configura un receptor que es, literal­
mente, “receptor”, dejando así el rol
activo en el proceso al emisor-productor del mensaje.
E sto, que p a re c e ría u n a m era
disquisición técnica, toma real signi­
ficación cuando entendemos que “la
posibilidad de comunicarse es inhe­
rente a la formación de toda estructura
social y no un subproducto, posterior
a ésta”. Esto implica que, como afir­
man Protágoras, Platón, Demócritoy
otros filósofos sociales de la antigüe­
dad, la comunicación aparece en el

mismo instante en que se configura la
estructura social en carácter de esen­
cial ingrediente estructural.
Como consecuencia de lo anterior
resulta que “... toda modificación o
control de la comunicación revierte
en una modificación o control de la
sociedad.”
Paulo Freire dice “... uno de las gran­
des -si no la mayor- tragedia del
hombre moderno es que hoy, domina­
do porla fuerza de los mitos y dirigidos
por la publicidad organizada, ideoló­
gica o no, renuncia cada vez más a su
capacidad de decidir. Se rebaja a ser
puro objeto.”
La manipulación de la sociedad a
través de la comunicación no es algo
dem asiado novedoso. V ásquez
Montalbán cuenta que “en la Edad
Antigua, Roma bajo la República
como bajo el imperio desarrolló bases
m ateriales de una comunicación
intracomunal e intercomunal perfec­
tamente adscrita a los propósitos del
Estado. La romanización no fue otra
cosa que una gigantesca campaña de

integración política-cultural basada
en el dominio de una lengua, una
legislación y una cultura con todas
sus notas.”
No significa que debemos caer en la
in g en u id ad de c reer en la
omnipotencia de los medios, pero tam­
poco en la otra ingenuidad de confiar
en la neutralidad del mensaje. Esto
será tema de análisis de sucesivos
artículos.