-
Título
-
Los mass media y el poder
-
Autor
-
Mattelart, Armand
-
Colaborador
-
AGMER. Seccional Paraná
-
Tema
-
Medios de comunicación
-
Poder hegemónico
-
Discurso dominante
-
Industria cultural
-
Comunicación de masas
-
Conciencia crítica
-
Categoría temática
-
spa
Política Educativa
-
Descripción
-
La presencia cotidiana de los medios de comunicación influye de manera decisiva en la construcción de opiniones, valores y criterios de verdad. El artículo sostiene que radio, televisión y prensa no actúan de forma neutral, sino que responden a intereses económicos, políticos e ideológicos que condicionan la información difundida. A partir de aportes de Arturo Jauretche, José Eliaschev, Herbert Marcuse y Armand Mattelart, se plantea que los medios contribuyen a consolidar discursos dominantes y a legitimar determinadas interpretaciones de la realidad. En este sentido, la difusión repetida de ciertos mensajes puede reforzar prejuicios, naturalizar desigualdades y debilitar la conciencia crítica de los sectores trabajadores. Frente a esta situación, se propone asumir un rol activo en el consumo de información, basado en la reflexión, la selección y el cuestionamiento de los mensajes recibidos.
-
Editor
-
AGMER. Seccional Paraná
-
Fecha publicación
-
1994-07-01
-
Identifier
-
Pág. 14
-
Tipo (Artículo de revista)
-
Artículo
-
Formato
-
application/pdf
-
Idioma
-
spa
-
Derechos
-
cc-by-nc-sa
-
extracted text
-
LOS MASS MEDIA Y EL PODER
Suena el despertador, usted estira
una mano .y oprime el botón que
acalla esa maldita campanilla. Se
despereza un poco y, de un salto, se
encamina a preparar unos mates.
Mientras espera que el^ agua chille,
enciende la radio. La barrita del dial
se desliza buscando un informativo.
Llega a la escuela, entra a la sala
de docentes. Luego de saludar, sus
ojos comienzan a rastrear el espacio
hasta encontrar el diario del día.
Es de noche, usted llega a su casa
con el cansancio de la jomada a cues
tas. Ducha, cena y hasta mañana.
Mientras intenta dormir, se acuerda
que no pudo ver el noticiero. Esa
noche dormirá con la sensación de ser
una persona incompleta.
El hecho es que hoy día, el consu
mo de medios de comunicación pare
ce algo natural, tanto como respirar.
En realidad, en esta naturalización
del acto, se oculta un proceso que
lleva más de doscientos años: la crea
ción, evolución y diversificación de la
prensa. Sobre esto es importante de
tenemos.
En su famoso “M anual de
zonceras...”, Arturo Jauretche inclu
yó un artículo titulado “Dice La Na
ción, dice La Prensa” en el que expli
caba cómo, casi ingenuamente, una
información pagaba a ser verdadera
por el sólo hecho de ser publicada en
un medio “prestigioso”. Hoy día es
común que tal o cual versión sea veraz
porque la anunció Trueco, Ana María
o Mirta Legrand. Pregúntese qué dis
tancia habrá entre esto y el criterio de
autoridad empleado en la antigua tra
dición escolástica, según el cual, por
ejemplo, la teoría heliocéntrica no era
digna de crédito porque se contrade
cía con La Biblia.
Para contradecir el mencionado
criterio podemos prendemos a algo
que escribió José Eliaschev (1): “Los
medios no son neutrales y los perio
distas como categoría profesional, no
somos inocentes.” ¡Plop! ¿Una nue
va ahora?.
No tan nueva. Detrás de los mass
media hay una empresa que, como
tal, se mueve tras otros intereses.
Cuando Guillermo Andino presenta
una información no está mostrando
LA REALIDAD, sino UNA CARA
de esa realidad. Si Neustandt dice que
los mellizos Tolosa Reggiardo deben
volver con el secuestrador y torturador
Miara, no está diciendo una “palabra
santa” ni una opinión de sentido
común, sino la visión de “las siguien
tes empresas a las que les interesa el
país”.
En la circulación y reproducción
de estas versiones (y otras más com
plejas) se agazapa el discurso domi
nante. “El campo del saber y de la
comunicación tecnológica es hoy el
campo donde el poder trata de refor
zar su aparato de hegemonía.” (2)
Esto no es poca cosa, porque en la
circulación de criterios de verdad se
pone en juego el poder. El nuevo
discurso de la posmodemidad que
decretó el fin de la historia y la muerte
de las ideologías, jura que esto ya
pasó.
A riesgo de ser tachados de anti
cuados o mecanicistas, podemos sos
pechar que hay algo de verdad en lo
que dice Marcuse sobre que “Nadie
hace lo que en realidad quiere y cada
uno se habitúa a hacer lo que se le
impone y condiciona por medio de las
técnicas publicitarias y represivas”
Por medio de este condicionamiento
se atenta en contra de nuestros intere
ses de clase.
¿Quién alguna vez no creyó que
los trabajadores hacen huelga porque
“no les gusta laburar” o que “ lo
privado es mejor”, o que “pobres
hubo siempre”?
Piense. Cuando un trabajador
“compra” algunos de estos slogans
¿no habrá alguna influencia de la
prensa del modelo?¿No será grave?.
Esto no quiere decir que no hay
que leer más los diarios, ver la TV o
escuchar la radio. Por el contrario, se
trata de reivindicar la función activa
que, como público, debemos tener en
el consumo de los mensajes de los
medios, juzgando , criticando, selec
cionando y discriminando esos men
sajes.
(!) EL DIARIO, 12/06/94
(2) Armand Mattelart